Presentación del CTPCa

Una Historia… un sueño … un Proyecto

Caminante no hay camino, se hace camino al andar …

Los sueños alimentan nuestras vidas y para cumplirlos es necesario siempre tener un proyecto porque es, precisamente, dentro del proyecto donde adquiere significado la vida humana, la realización personal y la dignidad de cada trabajador.

Cuando cada sueño individual se convierte en el eslabón de una cadena que sostiene valores fundamentales para el ser humano es el momento en que la mancomunión de voluntades puede hacer el sueño más trascendente y el proyecto más cercano a lo real porque la solidaridad y el pensamiento colectivo obra milagros allí donde es necesario luchar por derechos esenciales de una comunidad.

El sueño estaba latente en muchos profesionales traductores que, allá por el año 1997, formábamos parte de la Universidad Nacional de Catamarca, ya sea como egresados o docentes. Muy pronto, el objetivo estuvo claramente definido: concretar una asociación profesional para la defensa conjunta de los derechos de los trabajadores de la traducción, para el enriquecimiento mutuo a través de la capacitación, para la tan repetida y no menos cierta, profesionalización, reconocimiento y jerarquización de la actividad. Fue así como las expectativas se cristalizaron paradójicamente un Día del Trabajador, 1º de mayo de aquel año, en la Asociación de Traductores de Catamarca reunidos en la querida UNCa los primeros visionarios y soñadores con nuestro proyecto en mano.

 

El plan era claro: ir en busca de concretar un Colegio Profesional para nuclear a todos los Traductores Públicos de la provincia. Cada uno en aquel grupo inicial puso su grano de arena para que las expectativas fueran realidad y los resultados, los esperados. Desde el Decano de la Facultad de Humanidades, desde la Directora del Laboratorio de Idiomas de la Universidad, desde cada profesor y ayudante de las materias específicas del Traductorado, docentes de Idioma de otras unidades académicas, todos y cada uno acompañaban y se sumaban al proyecto

El camino no era difícil pero sí requería transitar los trechos a veces rectos y otras veces curvos que llevaran a la concreción de una ley provincial así como los vericuetos legislativos necesarios para la aprobación del proyecto de ley. Fue entonces cuando personas solidarias y responsables pusieron su capacidad y compromiso para llevar a cabo tamaña tarea. Nuestro agradecimiento será siempre enorme para la Dra. Maria del Rosario Andrada, entonces Presidenta del Colegio de Abogados de Catamarca, autora del Proyecto de Ley y Reglamento Interno, y la Dra. Aida Maldonado de Piccione, quien como Senadora por la Capital fue la iniciadora e impulsora del proyecto desde la Cámara de Senadores de la provincia. Finalmente, a través de la impecable tarea de cada una, el Colegio fue una realidad cuando el Poder Ejecutivo provincial promulgó la Ley Nº 4935 de Creación del Colegio de Traductores Públicos de Catamarca un 24 de diciembre de 1997, otra fecha singular que marca el nacimiento del Niño Jesús, y se convirtió en el día de nacimiento de nuestro organismo colegiado.

Los primeros pasos del camino que empezamos a recorrer fueron la formación de una comisión para llevar a cabo la primera Asamblea que en elecciones democráticas eligiera a la Comisión Directiva y Tribunal de Conducta. Fue un 28 de marzo de 1998 cuando reunidos en la Universidad de Catamarca se constituyó formalmente el primer Colegio de Traductores Públicos de la provincia.

Vendrían después los primeros y tímidos acercamientos con los Colegios de Traductores del país, y la sorpresa ante la convocatoria del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires para integrarnos en una institución federada que nucleara a todas las asociaciones profesionales de la Argentina. En octubre de 1998, cuando aún estábamos organizándonos e intentando fortalecer nuestra pequeña y joven institución, se concreta en la ciudad de Córdoba la reunión de representantes de los cuatro colegios de traductores del país para firmar el Acta Constitutiva de la Federación Argentina de Traductores (FAT).

No fue todo consenso, ni libre de obstáculos el camino que nos esperaba y, sólo a través del diálogo y la disposición para zanjar diferencias y opiniones encontradas, pudimos estrechar vínculos entre pares y entre Colegios hermanos para arribar al logro de metas comunes en beneficio de todos los traductores. Fue precisamente a través del disenso y el intercambio de opiniones que la institución pudo hacerse más fuerte y sumarse para crecer junto a colegios con una trayectoria y una dimensión reconocida como Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (1º y 2º Circunscripción).

Participamos junto a nuestros colegas de las Primeras Jornadas Argentinas de Actualización Profesional realizadas en Córdoba que fueron el escenario propicio para la presentación oficial de FAT. Y el camino siguió su curso porque las Jornadas tuvieron su continuidad posteriormente en Rosario, Santa Fe, Paraná y Bahía Blanca.

El dicho popular reza que la historia es la memoria de los pueblos. También José Saramago, el gran escritor portugués Premio Nobel de Literatura nos recuerda que "nadie estará definitivamente muerto mientras la memoria de los que han quedado alimente el recuerdo”. Deseo que como institución sigamos trabajando por todos los traductores, que seamos una comunidad que establezca siempre puentes entre culturas, que nuestro trabajo sea valorado por la comunidad y que, en nuestra realidad cultural y socio-económica, tengamos el lugar que nos merecemos. Finalmente, que la memoria de los integrantes del colegio mantenga siempre viva su historia para que los objetivos que lo animaron no se pierdan en el camino

Muchas gracias a todos los soñadores de antes y de siempre que siguen creyendo en la utopía del trabajo solidario y mancomunado en pos del bien de todos